Caminante, no hay camino; se hace camino al andar
Una reflexión sobre cómo aprendí que el camino solo aparece cuando nos atrevemos a dar el primer paso
Esmeralda
5/30/20262 min read
Durante toda mi vida pensé que había que llegar a algún lugar. Creía que existía una meta, un destino, y que cuando estuviera allí todo estaría resuelto. Que al alcanzar ese punto, por fin podría sentirme tranquila.
Con el paso de los años fui consiguiendo objetivos, haciendo cosas que me proponía y alcanzando metas que antes parecían lejanas. Pero me di cuenta de algo: por más que llegaba a ellas, siempre sentía que todavía faltaba algo. Como si la verdadera llegada estuviera siempre un poco más adelante.
Siempre pensé que antes de empezar algo tenía que ver el camino completo. Necesitaba saber hacia dónde iba, cómo lo iba a hacer y qué resultado tendría. Quería tener certezas antes de dar el primer paso.
Hace mucho tiempo que quería crear Afrooroots. Siempre esperaba el momento perfecto, una señal que me indicara por dónde caminar o me confirmara que estaba preparada para empezar.
Pero un día estaba delante de la web de Afrooroots y me di cuenta de algo: llevaba años esperando sentirme preparada.
Y fue ahí cuando entendí que ni el tiempo ni el camino iban a aparecer por arte de magia.
Soy yo quien tiene que dar el primer paso.
Soy yo quien tiene que empezar a caminar.
Porque si sigo esperando a sentirme completamente preparada, quizá nunca empiece.
Por primera vez en mi vida he empezado a entender que hay caminos que solo aparecen cuando te atreves a dar el primer paso. Caminos que no te permiten ver la meta desde el inicio, pero que se van revelando mientras avanzas.
Y quizás ahí está la magia.
Estoy aprendiendo que caminando descubres cosas que jamás habrías encontrado quedándote quieta. Que algunos caminos te llevan a lugares diferentes de los que imaginabas. Que a veces cambias de dirección. Que a veces encuentras algo mejor de lo que estabas buscando.
Pero hay algo de lo que me estoy dando cuenta con claridad:
Si no empiezas a caminar, nunca lo sabrás.
Por eso le puse este título a este blog:
Caminante, no hay camino; se hace camino al andar.
Porque solo andando descubres quién eres, qué quieres y hacia dónde te lleva la vida. Y porque quizá no existe un destino fijo al que llegar, sino una vida que aprender a recorrer.
Aunque no sepas cómo.
Aunque no sepas hacia dónde.
Sigue caminando.